Queridos amigos, colegas, alumnos: era mi intención escribir estas líneas epilogares antes, mientras aun estaba en Chicago, pero un agudo cuadro inflamatorio me tuvo en un estado oscilando entre el estupor medicamentado, y el puro dolor físico. Recién hoy me siento en condiciones de pensar y escribir con la mínima libertad y concentración requeridas.
Ya de vuelta en casa puedo pensar en estos días en los Balcanes con ciertas perspectiva, y me es grato decir que la alegría y el entusiasmo que me acompañaron las casi tres semanas del tour siguen intactas.
El reencuentro con Serbia, al cabo de 16 años, fue algo fuerte y agradable. Es increíble hasta que punto Belgrado y sus habitantes se parecen a Buenos Aires y los porteños. Los conciertos fueron interesantes y pude conectarme o reconectarme con gente interesante. En este momento estamos en conversaciones con respecto a unos posibles conciertos al comienzo de la temporada 2010-2011 en Belgrado y Novi Sad. ¡Ojalá sea un presagio de visitas más regulares!
Sarajevo, sin duda, fue el gran descubrimiento de este viaje. Ya dediqué un artículo a mis impresiones, así que no voy a reiterarme. Me gustaría apenas mencionar que, en lo profesional, veo en Sarajevo un enorme potencial... y una enorme carencia de estímulo para los jóvenes músicos. El país y la ciudad, pese a sus maravillas, están lejos de una recuperción plena, y los jóvenes músicos con los que traté y trabajé no ven un futuro para sí mismos en su patria, en su mayor parte. No ayudan tampoco un liderazgo y administración carentes de la suficiente energía y visión para crear esas oportunidades y una red de contactos que posicionen Sarajevo y sus instituciones musicales en un contexto internacional. Asimismo, me siento obligado a mencionar que los resentimientos raciales y religiosos que dieron pie la reciente trágica guerra civil no parecen haber desaparecido, sino apenas haber adoptado formas latentes. Me pregunto si una nueva generación de Bosnio-Hercegovinos (decir "bosnio" solo equivale tanto como a decir "musulmán") serán capaces de superar ese nivel de irracionalidad. Lo dudo, pero no pierdo la esperanza.
El de Rumania fue un viaje accidentado y tremendamente divertido, amén de muy gratificante en lo musical. De las varias "ediciones" de Tango Rendezvous que llevo hechas, ésta fue tal vez la más galvanizante, la que más energía emocional movió. Hay en pie invitaciones varias para retornar, que esperemos se efectivicen pronto!
Esta gira, si no lo había mencionado, tuvo una inusual coda en forma de un concierto en el Festival South en Mississippi, que me permitió retornar brevemente a Hattiesburg, la primera ciudad de los EEUU en que viví. Fue muy agradable reencontrarme con el Dr. Dean y un número de ex-compañeros de universidad. De este concierto surge la iniciativa de crear un Seminario de Tango para Músicos en el festival a partir de 2011, un proyecto en el que empezaremos a trabajar apenas comience el año lectivo.
A todos los que han venido siguiendo el Blog, ¡gracias! No duden en comentar, escribir, preguntar
Ya de vuelta en casa puedo pensar en estos días en los Balcanes con ciertas perspectiva, y me es grato decir que la alegría y el entusiasmo que me acompañaron las casi tres semanas del tour siguen intactas.
El reencuentro con Serbia, al cabo de 16 años, fue algo fuerte y agradable. Es increíble hasta que punto Belgrado y sus habitantes se parecen a Buenos Aires y los porteños. Los conciertos fueron interesantes y pude conectarme o reconectarme con gente interesante. En este momento estamos en conversaciones con respecto a unos posibles conciertos al comienzo de la temporada 2010-2011 en Belgrado y Novi Sad. ¡Ojalá sea un presagio de visitas más regulares!
Sarajevo, sin duda, fue el gran descubrimiento de este viaje. Ya dediqué un artículo a mis impresiones, así que no voy a reiterarme. Me gustaría apenas mencionar que, en lo profesional, veo en Sarajevo un enorme potencial... y una enorme carencia de estímulo para los jóvenes músicos. El país y la ciudad, pese a sus maravillas, están lejos de una recuperción plena, y los jóvenes músicos con los que traté y trabajé no ven un futuro para sí mismos en su patria, en su mayor parte. No ayudan tampoco un liderazgo y administración carentes de la suficiente energía y visión para crear esas oportunidades y una red de contactos que posicionen Sarajevo y sus instituciones musicales en un contexto internacional. Asimismo, me siento obligado a mencionar que los resentimientos raciales y religiosos que dieron pie la reciente trágica guerra civil no parecen haber desaparecido, sino apenas haber adoptado formas latentes. Me pregunto si una nueva generación de Bosnio-Hercegovinos (decir "bosnio" solo equivale tanto como a decir "musulmán") serán capaces de superar ese nivel de irracionalidad. Lo dudo, pero no pierdo la esperanza.
El de Rumania fue un viaje accidentado y tremendamente divertido, amén de muy gratificante en lo musical. De las varias "ediciones" de Tango Rendezvous que llevo hechas, ésta fue tal vez la más galvanizante, la que más energía emocional movió. Hay en pie invitaciones varias para retornar, que esperemos se efectivicen pronto!
Esta gira, si no lo había mencionado, tuvo una inusual coda en forma de un concierto en el Festival South en Mississippi, que me permitió retornar brevemente a Hattiesburg, la primera ciudad de los EEUU en que viví. Fue muy agradable reencontrarme con el Dr. Dean y un número de ex-compañeros de universidad. De este concierto surge la iniciativa de crear un Seminario de Tango para Músicos en el festival a partir de 2011, un proyecto en el que empezaremos a trabajar apenas comience el año lectivo.
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