Volviéndo al tema de la "imagen kinestésica" y a la acción de "kinestesizar"...

...nótese que no se trata de VISUALIZAR el resultado final de un movimiento, nisiquiera de visualizar el movimiento en sí, sino de convocar, PREVIO a la ejecución del movimiento, la peculiar sensación corporal que nos produce mover un determinado miembro, la manera especial de sentir ese miembro y su movimiento.

Un ejemplo de cuán común es la "prekinesis" (guau, esa palabra parece que suena bien), comparada a la total falta de términos, en el lenguaje vulgar, para describirla, es una experiencia que, imagino, todos hemos tenido en la niñez y que, sin confesarlo, seguramente tenemos de vez en cuando como adultos.

Es lo que yo llamo "el caso de la apetitosa galleta dulce". Imaginemos una pila de galletas dulces surtidas en un plato en el medio de una mesa. Acaso en una reunión de cumpleaños o algo así. Nos acercamos a la mesa con la intención de tomar una galleta, cuando detectamos una, una en particular, que sea por su condimento, dulce, forma, o cualquier otra razón, es la que queremos, y no ninguna otra. Yo particularmente tenía pasion, en mi niñez temprana, por unas masas dulces en forma de U que tenian las dos puntas bañadas en chocolate.

Bien,

aún como niños creo que todos sabíamos que era mala educación abalanzarse sobre el plato para capturar LA codiciada galleta. Sin embargo, nuestro cuerpo entero, en la fingida lentitud e indiferncia conque nos aproximábamos al plato, estaba sintonizado para ejecutar un preciso movimiento que ya casi podíamos sentir físicamente: la pesca de la "apetitosa galleta dulce". ¿La experiencia les resulta familiar? Buenos, ESO es prekinesis.

Parecería lógico suponer que el momentáneo encogimiento de los felinos antes de un salto (sea para cazar una gacela o un pompón de lana) es un último ensayo, con el cuerpo todo, del preciso lance. ESO también sería prekinesis.

Finalmente, quienes conocen el juego de cartas que en Argentina se llama Chancho (que existe en toda Latinoamérica, en diversas variantes), estarán familiarizados con la constante sensación prekinética (¡y prevocal!) de estirar el brazo hacia el centro de la mesa y gritar "Chancho" cuando las cuatro cartas que se tiene en la mano son del mismo palo.

Lo que estoy planteando aquí es que la sensación de que hablo no tiene nada de infrecuente o excepcional, y sin embargo, nos faltan las necesarias herramientas lingüísticas para comunicarla y discutirla con la misma sencillez.

Esa carencia, en mi opinión, lleva a una didáctica instrumental basada casi exclusivamente en elementos y experiencias visuales. El mero concepto de que sensaciones no visuales puedan ser clasificadas, practicadas, calibradas y educadas al mismo nivel de refinamiento que la vista, es un concepto ajeno a la mayoría de las escuelas, o bien es un concepto vaga e imperfectamente definido, al que se arriba en etapas avanzadas de la enseñanza.

Véase pues, que toda la complejidad de la técnica de cambio de posición (shifting) en el violín (o cualquier otro instrumento de cuerdas), si contaramos con el aparato conceptual y terminológico necesario, puede ser suscintamente descrita ni más ni menos que como la conjunción armónica de la preaudición de una nota y la prekinesis del movimiento que lleva a ella.

Y punto.

Esto es tan simple, tan sencillo, que es casi triste, cuando uno considera la cantidad de esfuerzos inútiles y, valga la redundancia, forzados, que miles de aspirantes a violinistas emprenden cada año con magros (si alguno!) resultados, mientras que una somera familiaridad con las técnicas de preaudición y prekinesis allanarían el camino, y, sobre todo, evitarían crear un monstruo donde no existe ninguno.

Quisiera agregar que, así como la palabra "imagen", sin aclaración, implica una "representación visual", deberíamos encontrar palabras que, por sí mismas, equivalieran a "imagen auditiva", "imagen kinestésica", "imagen olfativa", etc. Dado que "imagen" esta relacionado con el verbo en primera persona "imago", he aquí algunas propuestas para azuzar la imaginación, valga el retruécano:

- audigen, audiogen, preaudigen
- fragrogen, aromagen
- kinogen, premotogen
- saborogen

En fin, para cerrar este artículo, e implícitamente inaugurando otra serie de artículos, quisiera señalar las inmensas posibilidades que existen en la investigación y disciplina de las representaciones mentales no-visuales, o no-videocéntricas. En árticulos futuros, quisiera discutir las técnicas de entrenamiento actoral sistematizadas por Mikhail Chekhov, sobrino de Anton Chekhov, y su aplicación al entrenamiento de intérpretes musicales.

Tengan todos muy buenas tardes!
 
 
Buenas tardes, todos.

El problema que me ocupa hoy es la falta de ciertas palabras, en virtualmente todos los idiomas, vivos o muertos, que conozco, para articular ciertas percepciones que, en sí, son bastante comunes.

La razón de esta carencia sería motivo de una interesante pesquisa, pero no pienso abordar ese problema, al menos en este post.

Me refiero a la carencia de palabras adecuadas para denominar (sea como substantivo o como verbo) a las representaciones mentales de, o la acción de representarse mentalmente, sensaciones no-visuales.

Desde el punto de vista práctico, a mí, como didacta musical, me interesan las sensasiones auditivas y kinestésicas (de movimiento), pero, valga la paradoja, la carencia verbal es mucho mas vasta, y cubre (o deja huérfanas) las representaciones gustativas, táctiles y olfativas.

Paso a ilustrar esto con un ejemplo.

Si evocamos la imagen visual de un pastel de manzanas, podemos decir sintéticamente que estamos "visualizando" el pastel. Pero ¿cuál es el verbo adecuado para la evocación mental del olor característico del pastel de manzanas horneado (sobre todo si tiene, al estilo alemán, canela), o de su gusto dulzón? Podemos, desde un ángulo profesional, imaginar a un chef en el proceso de creación de un plato específico, para ser acompañado o seguido de cierto otro plato, o de cierto vino o bebida en particular. El susodicho chef necesita no solo ser capaz de evocar con su imaginación los gustos y aromas específicos de cada plato y bebida, sino también de combinarlos en su imaginación y, eventualmente, postular creativamente un determinado sabor, para luego abocarse a la tarea de plasmarlo mediante tal o cual procedimiento culinario.

¿Qué verbos y/o nombres de action (action nouns) en qué idioma designan esa actividad psíquica, que no por muy meritoria tiene nada de extraño o sobrenatural?

Ninguno.

El español, ciertamente, no. Podríamos sugerir la poco eufónica palabra "gustización", o "ensaborización", con sus correspondientes verbos (gustizar, ensaborizar) para describir el acto de conformar una representación mental de un sabor. Idem con "olfatizar" y "enaromación".

La situación se empeora conque, en forma genérica, utilizamos el verbo "imaginar" (de raíz visual) para cualquier tipo de acción representativa de la mente. Giros como "imaginar un sonido" o "imaginar un sabor" contrastan con la obvia tautología de "imaginar una imagen". De allí que, en este post, para evitar confusión, hablo de "representar mentalmente".

Así, pues, vemos que "representar mentalmente una imagen visual previo a la percepción del objeto representado" es simplemente "visualizar" o, en un sentido más amplio, "prever".

¿Cómo, pues, designaríamos al "representar mentalmente un sonido previo a la efectiva audición del mismo, o a su ejecución en un instrumento musical"? Van aquí algunas sugerencias, que tienen de jocoso o paradójico tanto como tienen de serio: auditivar, enaudir, audimaginar, preaudicionar, anteoir, presonar, mentesonar. Mi preferido, por simple y castizo, es "preoir", y del mismo, "preaudición". No se lo impongo a nadie, pero a los fines de este artículo, seguiré usándolo.

Conste que deliberadamente evito complicar las cosas con distinciones tales como preoir una altura o preoir un timbre, cosas que no necesariamente van juntas. Pero este mínimo ejemplo descubre el contraste entre la complejidad de la preaudición, y la patética falta de palabras para articularla debidamente en el lenguaje.

Aún así, el problema con la preaudición, últimamente, es sólo verbal, lingüístico. Al fin y al cabo, "oir" es un verbo transitivo, y de tal manera, en nuestra molicie idiomática podemos, de última, copiar los modelos sintácticos y etimológicos del "ver", "visión" y "previsión".

Con las sensaciones kinestésicas la cosa se pone más complicada.

¿Cómo nombramos a "la representación mental de un movimiento, así como de las sensaciones que lo acompañan, previo a su ejecución"? ¿Qué pasa cuando lo percibido (y describido) no es el objeto de la acción (oir, ver) sino la sensación misma, previa a esta o suscitada por esta?

De hecho, la sensación kinestésica como tal falta rotundamente en el leguaje cotidiano, de modo que tendremos que atenernos al substantivo "kinestesia" (ya sé que también se escribe "cinestesia", pero por varios motivos que, la verdad, no tengo ganas de discutir, prefiero la anterior versión. Siéntanse libre de usar la grafía que más los exprese). Si seguimos los lineamientos gramaticales de los neologismos anteriores, podríamos decir que cuando "kinestetizamos" un movimiento que estamos a punto de hacer, estamos "prekinestesiádolo", al evocar una "imagen kinestésica" (¿kinestética?) de movimientos pasados para proyectar un nuevo movimiento.

(continuará)
 
 

Un alumno mío me mandó un mail preguntando por la técnica de vibrato de arco. Hoy en día pocos saben que este recurso era considerado casi un estándar hace poco más de cien años en Francia. Al menos, aparece enumerado entre las 3 formas "clásicas" de vibrato en el manual del Conservatorio de París, allá por 1881 (las otras dos equivaldrían a lo que hoy día llamaríamos "vibrato de dedo" y el vibrato regular de muñeca). El interés de los compositores del siglo XX por técnicas heterodoxas (muchas de las cuales, a la larga, resultaron ser apenas antiguas técnicas resucitadas) permitió el redescubrimiento de ésta técnica.

Básicamente, el vibrato de arco consititiría en una alternación ondulante de la presión del arco sobre la cuerda, siempre dentro del límite de tolerancia del buen sonido. La idea es imitar el vibrato de presión de aire de los buenos cantantes. La aceptación generalizada del uso continuo del vibrato de muñeca (portug.: polso) y/o antebrazo confinó el uso de esta técnica a un ámbito muy preciso - el de las notas al aire (port.: notas livres) que no pueden evitarse.

Un ejemplo en el que yo mismo uso este recurso es el comienzo del concierto n. 1 en sol menor de Max Bruch. Sumado al "vibrato por simpatía" (obtenido al vibrar el SOL de la tercera cuerda, a la octava perfecta), es un recurso muy util para: 1. Darle al SOL al aire un valor dramático adicional, y 2. Para evitar la anti-musical práctica de tantos violinistas, que tocan un SOL perfectamente inmovil y vacío, y acto seguido un SI bemol y u RE con pleno vibrato. La idea del uso del vibrato de arco, junto con el de simpatía (y una sensata graduación del vibrato en el SI bemos y el RE) es crear una transición

 
 

El post de Fafa (para los no-iniciados, mi primo el de las computadoras) me dejó pensando. Mi padre Adolfo (su tío, o sea) es un espléndido analista musical que se oculta detrás de una ensayada socarronería y presunta ineptitud, pero la realidad es que pocas veces vi alguien captar tan plenamente las muchas sutilezas de lo que pasa en un concierto como a mi viejo. Otras personas me han impresionado de manera similar. Y esto me lleva a pensar... ¿será posible ejercer la crítica musical con *otro* vocabulario? Es decir, un vocabulario que comunique las *verdades* de la experiencia musical sin necesariamente acatar la terminología especialista y sin caer el mero panegírico, invectiva, divague o la pura imbecilidad. En fin, una reflexión de lunes a la tarde en las Great Plains.



 
Welcome! 08/21/2008
 

Welcome to my new website. I hope that, at least temporarily and until I can get a more complete website online, this one will help me stay in touch with audiences and colleagues alike. Please use this space to share your insights or ask questions!